Quiero hacerles este comentario de manera totalmente personal. Se trata de la relación que muchas veces tenemos las mujeres con nuestras mamás. Cuando nacemos y durante la niñez, no hay nada ni a nadie que queramos más que a nuestra mamá. La necesitamos cerca de nosotras siempre. Si nos lastimamos, nos sentimos mal o estamos cansadas, lo único que nos consuela es MAMÁ.
Después llega la adolescencia; esa etapa de nuestra vida en que no nos soportamos ni nosotras mismas. Quisiéramos parecernos a la más popular del colegio, a una artista de cine o a una cantante famosa, en fin, que preferimos inclusive a la mamá de nuestra mejor amiga. La nuestra nos parece anticuada y la verdad es que ella no nos entiende ni sabe nada de nada. No hay peor maldición que nos digan que nos parecemos ella.
Su gusto por la ropa es horrible, su idea de como arreglarnos es sin maquillaje y quisiera que siempre fueramos unas niñitas bobas. Mamá no nos entiende! Y esta cantaleta nos dura toda la adolescencia que a ella le debe parecer interminable.
Pero, unos años después, nos convertimos en mamás. Tenemos terror de quedarnos solas con un bebé y lo único que nos da tranquilidad es que mamá lo sabe todo; después de todo, me tuvo a mí y todo le salió bien. No le molesta que la llame a cualquier hora de la noche para decirle que el bebé está llorando y yo también. Bendita mamá.
Algunas tenemos que convertirnos en mamás para darnos cuenta lo mucho que vale la nuestra y todo lo que nos ha dado desde el día en que nacimos.
La más perfecta relación que he conocido en mi vida es la de Fernanda, mi socia, y su mamá. Carmelita es una señora en toda la extensión de la palabra. Tiene una gran cultura, cocina exquisito, diseña modas y sabe alta costura; tiene un gusto impecable para la decoración y modales de una persona fina y educada. Para Fernanda no hay nada más importante que la opinión de su mamá; se preocupa por ella y la quiere con todo su corazón. A su vez Carmelita aprecia, en todo lo que vale, a su hija; la admira y respeta como mujer, como madre y como profesionista.
Hace unos días que se casó José, el hijo de Fer. Su mami se encargó de diseñar y elaborar los vestidos que llevaron ambas a la boda. Fer jamás cuestionó el gusto de su mamá y ambas iban preciosas. Esta confianza me resulta admirable. Carmelita, acepta por favor este pequeño homenaje que te brindo de todo corazón.
Carmelita, Fernanda, y Laurita nuestra socia, así como a todas las mamás que nos visitan en Orgullosamente Hispano, les deseo un feliz Día de las Madres!